
Comunicación oral presentada en las VIII Jornadas MAPAC 2026.
La reducción de las prácticas de poco valor constituye una prioridad para mejorar la calidad asistencial, la seguridad del paciente y la sostenibilidad de los sistemas sanitarios. En este contexto, Raudasoja et al. publicaron en el año 2025 una revisión sistemática y metaanálisis que evaluó la efectividad de diferentes estrategias de desimplementación dirigidas a disminuir el uso de pruebas diagnósticas y tratamientos con escaso beneficio clínico en atención primaria.
Los autores realizaron una búsqueda exhaustiva en Medline y Scopus hasta julio de 2024 e incluyeron 140 ensayos clínicos aleatorizados. Aproximadamente dos tercios de los estudios se desarrollaron en Europa y Norteamérica, reflejando el mayor desarrollo de iniciativas de desimplementación en estos entornos. La mayoría de estudios incluían prácticas de poco valor relacionadas con la prescripción inadecuada de antibióticos para infecciones respiratorias (n=74; 54%), seguida del uso inadecuado de medicamentos (n=42; 30%), la solicitud innecesaria de pruebas de imagen (n=17; 12%) y pruebas de laboratorio (n=15; 11%). Los estudios analizados incluyeron diferentes estrategias dirigidas a profesionales, pacientes o ambos, como por ejemplo formación a profesionales, auditoría y retroalimentación (audit and feedback), recordatorios, materiales educativos para pacientes, ayuda a la toma de decisiones clínicas y diversas combinaciones de estas estrategias.
Los resultados mostraron que la estrategia con mayor evidencia científica fue la combinación de formación a profesionales junto con auditoría y feedback (odds ratio 0,73; IC 95% 0,63-0,84). Esta combinación logró reducir aproximadamente un 23% el uso de las prácticas de poco valor evaluadas. La certeza de la evidencia para esta intervención fue moderada, siendo la más sólida entre todas las estrategias analizadas.

Figura 1. Efectividad de las estrategias de desimplementación en comparación con la ausencia de intervención para reducir el uso de prácticas de bajo valor.
Entre las principales fortalezas del estudio destacan una estrategia de búsqueda exhaustiva que permitió identificar aproximadamente el doble de los incluidos en la revisión sistemática más amplia publicada hasta la fecha. El estudio también contó con una evaluación independiente y por duplicado de la selección de estudios, la extracción de datos y la valoración del riesgo de sesgo. Finalmente, se utilizaron métodos estadísticos robustos para el metaanálisis y se evaluó la certeza de la evidencia mediante la metodología GRADE.
Los autores identificaron como posibles limitaciones la existencia de una elevada heterogeneidad entre los estudios, tanto en las prácticas evaluadas como en las intervenciones implementadas y los indicadores utilizados. Asimismo, la mayoría de los trabajos se centraron en el uso de antibióticos, lo que puede limitar la generalización de los resultados a otros ámbitos clínicos. Finalmente, muchas intervenciones fueron complejas y multifactoriales, dificultando identificar con precisión qué componente fue el principal responsable de los efectos observados.
Los autores de esta revisión sistemática concluyeron que las intervenciones aisladas producen efectos modestos y que los mayores beneficios se obtienen mediante enfoques multicomponente. Estos hallazgos refuerzan la importancia de implementar programas estructurados que integren formación, auditoria de la práctica clínica, y feedback de resultados.
Referencia:
- Raudasoja A, Parpia S, Mustonen JMJ, Vernooij R, Falkenbach P, Aoki Y, et al. Effectiveness of different de-implementation strategies in primary care: systematic review and meta-analysis. BMJ Medicine. 2025;4:e001343. https://doi.org/10.1136/bmjmed-2025-001343.
Noticia elaborada por:

Karla Salas Gama, karla.salas@vallhebron.cat



