La retirada de cribados del cáncer de bajo valor puede llevar más tiempo de lo esperado y deseable

La incorporación de prácticas basadas en la evidencia científica suele ser un proceso lento. Del mismo modo, abandonar aquellas que ya no aportan beneficios también representa un desafío para los sistemas sanitarios.

El trabajo lo han llevado a cabo un equipo de la Universidad de Florida y el National Cancer Institute, entre otras instituciones. Su objetivo fue evaluar la velocidad con la que se reducen determinadas prácticas de cribado del cáncer que no están recomendadas por la USPSTF estadounidense, debido a que ofrecen poco o ningún beneficio para la población general y pueden generar daños, ansiedad o procedimientos innecesarios.

Para ello, los autores revisaron seis prácticas de cribado consideradas de bajo valor: el cribado del cáncer de cuello uterino en mujeres menores de 21 años y mayores de 65 años, el cribado del cáncer de próstata en hombres de 70 años o más, y los cribados de cáncer de ovario, tiroides, testículo y páncreas en personas sin síntomas. El equipo analizó la literatura científica y distintas fuentes nacionales de datos sanitarios para medir el tiempo transcurrido entre la publicación de datos que cuestionaban estas prácticas, la actualización de las guías clínicas y la reducción efectiva de su uso en la práctica asistencial. Los resultados muestran grandes diferencias entre unas prácticas y otras. El cribado de cáncer de cuello uterino en mujeres menores de 21 años alcanzó una reducción del 50 % en solo cuatro años. En cambio, en mujeres mayores de 65 años el proceso requirió 16 años. El caso más llamativo es el del cribado del cáncer de próstata en hombres de 70 años o más, que todavía no ha logrado reducirse a la mitad más de una década después de que las recomendaciones desaconsejaran su uso. Uno de los hallazgos más destacables es la escasez de sistemas de vigilancia capaces de monitorizar estas prácticas de bajo valor. Para cuatro de los seis cribados analizados, los investigadores no encontraron datos suficientes para medir con precisión su abandono en la práctica clínica habitual.

La publicación concluye que formular nuevas recomendaciones no es suficiente para eliminar intervenciones innecesarias. Mejorar la monitorización de estas prácticas y desarrollar estrategias de implementación específicas para retirarlas será fundamental para reducir costes sanitarios, evitar posibles daños a los pacientes y aumentar la eficiencia de los sistemas de salud.

Referencia:

  1. LeLaurin JH, Pluta K, Norton WE, Salloum RG, Singh Ospina N. Time to de-implementation of low-value cancer screening practices: a narrative review. BMJ Qual Saf. 2025 Jul 18;34(8):547-555. doi: 10.1136/bmjqs-2025-018558. PMID: 40393787; PMCID: PMC12322393.

Noticia elaborada por:

Ivan Solà, isola@santpau.cat

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