
El 16 de octubre de 2025 se celebró una Jornada titulada «Cambiando la mirada de la cronicidad», organizada por el Ministerio de Sanidad en relación con la «Estrategia para el abordaje de la cronicidad del SNS». El evento incluyó una mesa redonda titulada «¿Cómo añadimos valor a lo que hacemos?» en la que participó Juan Erviti, del Servicio Navarro de Salud, en calidad de representante de la red MAPAC.
El resto de participantes fueron Javier García Alegría (excoordinador del Proyecto “No Hacer”), Juan Antonio Marqués Espí (miembro de la Junta de la Sociedad Española de Directivos de la Salud [SEDISA]), Paula Echeverría Sánchez (técnica de Incidencia Política de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes) y Patricia Corro Madrazo (subdirectora de Cuidados, Formación y Continuidad Asistencial del Servicio Cántabro de Salud).
En la sesión se puso en valor la necesidad de seguir avanzando hacia una mejor adecuación de la práctica asistencial en el entorno sanitario. Se hizo un resumen de la forma de trabajo de la red MAPAC y de su trayectoria. Juan Erviti recalcó que la traslación de la evidencia a la práctica clínica es más factible si se aplica un enfoque multifactorial que incluya una serie de elementos clave: la existencia de un «equipo motor» bien dimensionado que dinamice esta iniciativa, evidencia de calidad (o la capacidad de generarla si no existe), estrecha colaboración con clínicos, pacientes, medios de comunicación y redes sociales, apoyo normativo, sistemas de información eficientes y sinergias entre los servicios de salud y la universidad.
También se valoraron las barreras y facilitadores para el desarrollo de proyectos MAPAC. Entre las limitaciones, se mencionó la falta de profesionales para el «equipo motor» debido a razones diversas como la limitación presupuestaria, escasez de ciertos perfiles necesarios (bioestadísticos, etc.) o la rigidez de la Administración en materia contractual. También se hizo referencia a las limitaciones de los sistemas de información actuales, a la falta de financiación en las convocatorias competitivas para proyectos de adecuación o mejora de la práctica clínica, dificultades en la difusión o monitorización del impacto real de las las recomendaciones MAPAC y la falta de apoyo institucional, en algunas ocasiones.
Respecto a los factores facilitadores, se destacó el valor de la red nacional MAPAC como apoyo mutuo entre investigadores, la participación de profesionales cualificados y motivados pertenecientes a distintas especialidades médicas y que los proyectos surgen habitualmente de necesidades identificadas por los clínicos. Esto hace que se produzca una mayor implicación de los profesionales sanitarios.
Una de las conclusiones de la mesa fue que merece la pena impulsar el proyecto MAPAC a nivel de todo el Sistema Nacional de Salud (SNS) y que puede convertirse en una pieza fundamental para la mejora de la calidad de la atención sanitaria y para la sostenibilidad del SNS.



