Cribado de vitamina D en población sana: por qué dejar de hacerlo.

La deficiencia de vitamina D ha sido relacionada con múltiples enfermedades, lo que ha impulsado su medición sistemática en población general. Sin embargo, la evidencia científica ha mostrado que esta estrategia no se traduce en beneficios clínicos tangibles.

La mayoría de los ensayos clínicos aleatorizados no han demostrado que suplementar vitamina D en personas asintomáticas mejore la salud ósea, cardiovascular o inmunitaria. Por lo tanto, las principales recomendaciones internacionales coinciden en desaconsejar el cribado en población sana, como lo afirman:

  • U.S. Preventive Services Task Force (2021)
  • Endocrine Society (2024)
  • Belgian Bone Club (2024)
  • Choosing Wisely Canadá, EUA, Italia y Australia
  • MAPAC (Navarra, España)
  • Essencial (Cataluña, España)

Esta práctica no solo carece de eficacia diagnóstica, sino que también representa un gasto evitable y un posible generador de sobrediagnóstico y ansiedad médica innecesaria. Según un análisis del BMJ Open (2022), los impactos financieros, ambientales y clínicos del testeo masivo de vitamina D en población sana son negativos en los tres ámbitos.

Conclusión: No realizar cribado de vitamina D en población sana. Solo medirla ante sospecha clínica o en grupos de riesgo: personas institucionalizadas, pacientes con malabsorción, osteoporosis o enfermedades hepáticas o renales crónicas.

Revisa las fuentes originales: www.dianasalud.com

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