No solicitar hemocultivos en pacientes sin infección sistémica si hay un foco claro

En la atención al paciente con shock séptico, los hemocultivos son esenciales para identificar el patógeno y ajustar la antibioterapia. Sin embargo, es frecuente solicitarlos incluso cuando ya se ha identificado un foco infeccioso claro —como una pielonefritis aguda con urocultivo positivo— y el paciente no presenta criterios de bacteriemia adicional. Esta práctica, lejos de aportar valor clínico, puede generar daño iatrogénico.

¿Qué dice la evidencia?

El rendimiento global de los hemocultivos en pacientes hospitalizados es bajo: en una gran cohorte europea, solo el 13,9% fueron positivos y, tras excluir contaminantes, el rendimiento real descendió al 7,5% (1). En contextos de “código sepsis” en urgencias, la tasa de verdaderas bacteriemias fue del 7% (2). Cuando existe una fuente de infección clara con muestra directa disponible —orina, esputo, líquido de herida—, el valor diagnóstico añadido del hemocultivo es limitado, especialmente sin factores de riesgo adicionales. En infecciones de piel y partes blandas en observación, más de la mitad tuvieron hemocultivos solicitados, pero solo el 3% fueron verdaderamente positivos y otro 3% contaminados (3).

Esta misma lógica se aplica a infecciones localizadas de bajo riesgo (pielonefritis no complicada, neumonía comunitaria sin sepsis grave, celulitis). A nivel global, hasta un 30–40% de los hemocultivos positivos en estos contextos corresponden a contaminantes (estafilococos coagulasa negativos). Además, entre el 1% y más del 10% de todas las extracciones de hemocultivos resultan contaminadas. En infecciones leves, el daño iatrogénico (antibióticos innecesarios, más pruebas, estancia prolongada) es aún más desproporcionado que el beneficio (4).

Recomendación basada en la evidencia

La iniciativa Choosing Wisely Australia, a través del Australasian College for Emergency Medicine (ACEM, 2015), recomienda explícitamente: «Avoid blood cultures in patients who are not systemically septic, have a clear source of infection and in whom a direct specimen for culture (urine, sputum) can be obtained» (5). Esta recomendación es directamente aplicable al paciente con shock séptico una vez identificado el foco, reforzando la primacía del cultivo directo.

¿Por qué persiste esta práctica de bajo valor?

El miedo a no detectar una bacteriemia oculta y la inercia diagnóstica son las causas principales. Pero los hemocultivos contaminados (especialmente Staphylococcus coagulasa negativo) conllevan consecuencias graves: hasta un 59% de pacientes reciben vancomicina innecesaria, los costes adicionales oscilan entre 210 y 12.611 dólares, y la estancia se prolonga de 1 a 22 días (6). Los episodios de contaminación se asocian a 1,6–1,7 días extra de antibióticos y más hemocultivos repetidos (4).

Mensaje para la práctica clínica

Ante un paciente con shock séptico:

  1. Identifique el foco infeccioso.
  2. Obtenga una muestra directa (orina, esputo, líquido de herida) para cultivo siempre que sea posible.
  3. Reserve los hemocultivos para pacientes sin foco claro o con sospecha fundada de bacteriemia primaria o infección endovascular.

Esta estrategia contribuye a reducir la antibioterapia innecesaria, las complicaciones derivadas de falsos positivos y el gasto sanitario, manteniendo el hemocultivo allí donde realmente aporta valor.

Referencias:

  1. Panday RS, Wang S, Ven P, Hekker T, Alam N, Nanayakkara P. Evaluation of blood culture epidemiology and efficiency in a large European teaching hospital. PLoS ONE. 2019;14. doi:10.1371/journal.pone.0214052
  2. Zitek T, Bourne M, Raber J, Shir A, Ryabtsev B. Blood Culture Results and Overtreatment Associated With the Use of a 1-Hour Sepsis Bundle.. The Journal of emergency medicine. 2020. doi:10.1016/j.jemermed.2020.06.055
  3. Sturkie E, Moore CR, Caulfield CA, Schmid E, Lachiewicz A, Stephens JR. Frequency and yield of blood cultures for observation patients with skin and soft tissue infections.. The American journal of emergency medicine. 2021;44: 161-165 . doi:10.1016/j.ajem.2021.02.026
  4. Schinkel M, Boerman A, Carroll KC, et al. Impact of Blood Culture Contamination on Antibiotic Use, Resource Utilization, and Clinical Outcomes: A Retrospective Cohort Study in Dutch and US Hospitals. Open Forum Infectious Diseases. 2023;11. doi:10.1093/ofid/ofad644
  5. Australasian College for Emergency Medicine. Choosing Wisely Australia: ACEM recommendations [Internet]. Melbourne: ACEM; 2015 [citado 30 May 2026]. Disponible en: choosingwisely.org.au
  6. Dempsey C, Skoglund E, Muldrew K, Garey K. Economic health care costs of blood culture contamination: A systematic review.. American journal of infection control. 2019. doi:10.1016/j.ajic.2018.12.020

Noticia elaborada por:

Oussama Bouklouch, oussamabouklouch@gmail.com

Mario Robles Martino, mario.robles242@gmail.com

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